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La utilización de los sensores de movimiento permite que la iluminación se encienda automáticamente cuando alguien entre en un recinto y se apague un tiempo después que la persona deje el ambiente. Los sensores son ideales para que sean usados en el garaje, cocina, despensa, pasillos y áreas de servicio, evitando que la bombilla permanezca prendida cuando no haya personas presentes, lo que acarrea un considerable potencial de ahorro de energía eléctrica de hasta un 80%.
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